• Victoria Arias

CUANDO DECIDÍ SER LIBRE


Hay decisiones que pueden tomarnos toda una vida, pero que harán cambios drásticos en nuestro entorno y carácter. Un día tomé la decisión de abandonar el hecho de trabajar para alguien más, algo más conocido como un empleo tradicional, decidí emprender y trabajar en algo que me gustara, he pasado mucho tiempo creando estrategias, ieando proyectos y levantando empresa, quizás aun sigo en el aprendizaje, y tal vez otros han sido realmente exitosos. Recuerdo que muchas veces tuve que dejar pasar tiempo con mi hijo mayor por estar en la oficina de alguien más; quién hoy día es adulto y que gracias a Dios se convirtió en un hombre responsable a pesar de crecer en un hogar sin padre y con una mamá que trabajaba mucho tiempo, pero aun desde aquella época lo llevaba en contra de mis jefes por ratos a mi oficina, aunque me llevé muy bien con mis jefes, había momentos donde no era prudente la presencia de un niño en el recinto.

Poco a poco empecé a sentir que ir a la oficina me traía angustia y tristeza, frustrada en ocasiones, pero realmente aprendí mucho también, no lo puedo negar; solo que me sentía apretada y especialmente recluida. Sin posibilidades de desarrollarme completamente. Claro que un empleo formal te trae triunfos y una estabilidad aparentemente financiera, pero también es una zanahoria que nadie se va a comer, ya que las grandes compañías aunque dan beneficios y grandes retribuciones financieras, te empujan a así mismo tener que ponerte al nivel de los demás ejecutivos, trayendo gastos literalmente innecesarios, o que llegan hasta esclavizar a la persona, y hasta la familia, un juego de status social y cultural está sepultando la creatividad, el tiempo en familia y el desarrollo espiritual de las personas. A medida que vas ascendiendo dentro de una organización así mismo el entorno te exige pararte "al nivel" de los otros, hasta que todos simplemente quedan atrapados en una cuerda floja de donde dolería mucho caerse o incluso producir la muerte prematura.

En este caminar he conocido casos de amigos, colegas y diferentes tipos de personas que quedaron capturadas por un puesto prominente en la pirámide del status, los he visto caer vertiginosamente y sin piedad, ya que por años, quizás 10, 20 y hasta 30 años entregados pasionalmente a un cargo o una empresa y solo se dan cuenta que el día menos pensado las cosas cambiaron sin avisar y si avisaron lo hicieron hasta el último minuto y de pronto quedan en la calle, haciendo maromas para no lastimarse o impactar a sus familias con tan fatídicas noticias. Y sobre calificados para aplicar a cargos similares que ya están ocupados por gente como ellos mismos solo que veinte años más jóvenes...y por la mitad del salario, quizás sin hijos y el doble de tiempo dispuestos a entregar por su puesto.

En serio que algunos lo han manejado con gran destreza al nivel económico, me asombran pues toman una gran bocanada de aire y se aprietan los cinturones para pasar el puente al otro lado, lo que no saben es que pasando al otro lado, es decir rescatando lo poco o liberando la mayor cantidad de deudas o compromisos adquiridos a nivel financiero, no van sino a solucionar el menor de los problemas. Pues entonces vienen los tiempos de ocio, los tiempos de reflexión, de negación, de depresión y por ultimo de aceptación, sin embargo en la aceptación de una situación también he visto como ha llevado a muchos a pensar que el aceptar que "perdieron" la batalla los hace inútiles, inservibles y hasta innecesarios y esto los ha llevado a quitarse la vida...así es, y no estoy inventando, lo he podido vivir muy de cerca, otros solo tienen la idea pero luego desisten, pero muchos no saben enfrentar la pérdida más importante: La identidad.

Si algo roba completamente la identidad de una persona, son las etiquetas sociales y económicas, le roban la esencia y su verdadero yo, haciendo de ellos un número más o un "cargo más", o un letrero más en la puerta o en una tarjeta de presentación, Sabías que ya en las fiestas o reuniones no preguntan quién eres?, sino, en dónde trabajas? qué cargo tienes? eres amigo de quién?, y poco a poco se va disolviendo así el ser que habita adentro. Cuando finalmente la persona aterriza en esta realidad, se da cuenta que por más esfuerzos que hizo de "rescatar" su área material, no quedan sino escombros aplastando su propia identidad.

En otros casos he visto, que la situación se pone más caótica cuando ni siquiera hay oportunidad de rescatar lo económico y además todas las demás áreas se desmoronan como una castillo de naipes delante de sus ojos, pues sus relaciones sociales se evaporan, la vida familiar se desnuda al no poder cubrirla con lujos, y los temores salen a flote por que descubre que ya no hay amigos que solo era un número más, muchas veces la pregunta es: Cuánto tienes en tu cuenta?

Cuando en el banco, la familia, en el corazón y en los contactos del celular quedan cero opciones, saldo en rojo, vienen entonces una ráfaga de preguntas que parecía que se habían respondido con trapitos de agua tibia en el inicio de la prueba, es doloroso ver caer. Por esta razón dentro de mi hubo algo que no me da la razón, no, ni tampoco me libro de malas decisiones o quiebras económicas desastrosas, incluso no me liberó de abandonos o traiciones, sin embargo ese algo que me ha dado la razón a pesar de todas estas pruebas es que al final, solo hay una vida, y debes hacer con ella lo mejor, y eso no depende de tí, sino de Aquel que puso esa vida en ti y te puso en ese punto de partida donde tu como ser humano debes tomar la decisión de elegir, de confiar y de mirar la meta.

Esa decisión tiene solo dos inclinaciones, y una se trata de que tu tomes tus decisiones o las tome el que te dió la oportunidad de vivir esta vida, por que de alguna manera que quizás no entiendas El ya vió cómo era el mundo sin ti, y cómo será cuando te vayas, es decir El permanecerá y sabe exactamente para que fuiste puesto en esta tierra. Hay un trabajo, una misión que solamente la puedes hacer tu, que no es imprescindible para la creación pero que si es imprescindible para que se cumpla el propósito correcto en tu vida mientras habitas este cansado cuerpo que se deteriora y vive sujeto a emociones...sobre todo cuando la vida quita lo que creías tener, y no hablo de posesiones, hablo de identidad.

Por eso hoy día disfruto un día a la vez, eso no quiere decir sin pasar trabajo, sino dejándome sorprender por los giros inesperados pero recibiéndolos con paz de que Aquel que los permitió tiene el absoluto control y está forjando mi carácter. Ahora bien, decidí hacer lo mejor con mis talentos, me dejo aconsejar sabiamente, y voy cediendo poco a poco sin dejar de sentir gozo y pasión por mis trabajos, hoy día y desde hace varios años decidí ser libre y trabajar en lo que se hacer con gusto y complicarme menos sin largas jornadas laborales, ni correderas a oficinas que me etiquetan, sino que descubrí que debo compartir lo más importante que tengo con mi hija pequeña y es : El Tiempo, ya que el día de mañana no es prometido para nadie decidí, darle libertad a ella también de gozar de una mami que no ha dejado de trabajar pero que comparte todos los momentos y luchamos juntas, mi hijo mayor también recibió un poco de esto pero no con tanta intensidad, de hecho le tocó un curso intensivo de aprender a hacerlo todo desde adolescente junto a mamá y hoy entender que valió la pena tocar muchas cosas con la supervisión de aquella que le permitió aprender de las experiencias, hasta él mismo descubrir lo que quiere y hacerlo con pasión un día a la vez, sin afán.

No somos perfectos, de hecho al haber explorado varios escenarios nos han quedado cicatrices, más logramos comprender la soberanía del que todo lo sustenta y nos enseña a través del diario vivir, así es amado lector, en este tiempo aprendimos a depender al 100% de la providencia divina, ya que no nos creemos dueños de las circunstancias ni nuestros ojos están puestos en las organizaciones. Y lo más importante de toda este mensaje es que hay algo que nadie te puede arrebatarnos de las manos y es el tiempo que invertiste en compartir con quién amas y amar lo que haces, por que descubriste cuando los ojos se te abrieron que no debes afanarte por nada sino más bien confiar en El que tiene cuidado de ti, que cuando te es revelada la VERDAD, la verdad te hace libre.

Por Victoria Arias

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