• Victoria Arias

AMOR SIN AMOR ES NECEDAD


Que bonito hablar de un Elías que estuvo solo, y recitar los episodios de la Biblia donde estuvo solo y con miedo, para recordarle a alguien que sufre y te abrió su corazón en confesión, que ese tiempo por el que está pasando lo debe hacer como Elías (1Reyes 19), en vez de HOY ir y sacarlo tu mismo de esa cueva, le recuerdas que Elías siempre estuvo solo...mejor dicho le dices algo así como: "acostúmbrate!". Y yo me pregunto, qué pasó con el AMOR? ese que en medio de la depresión del profeta, la que casi acaba con su vida, que hasta el mismísimo Elías prefería morir y que si no hubieses sido por el ángel y los cuervos, e incluso la misma poderosa voz de Jehová sacándolo personalmente de la cueva, no hubiese sido posible continuar con la tarea, qué paso con ese amor que no se olvida de los desconsolados?, sino que deja todo por extender una mano y una voz de aliento al que yace cerca de su propia tumba?

Que bonito hablar de Job, cuando alguien en su desesperación se rasca las heridas, y el hambre lo domina por no poder comer por las llagas en su boca, y que es tentado y traicionado, pidiendole con su ejemplo al que no soporta una prueba más, que se ponga a orar por otros. En cambio mejor por qué no te sientas a su lado a sanar sus heridas, te arrodillas y oras junto a el, pues ese, si, ese al que comparas con un Job, le duele hasta la boca para orar…dónde esta el amor?,

Que bonito predicar de fortaleza y valentía (Josué 1:8-9) recordándole al que muere de miedo a un Josué, sin entender con esto solo haces sentir más cobarde, no te das cuenta que le hablas de un Josué a los restos casi sin vida que quedan de un susto macabro de la vida, a los restos de un hombre o una mujer que han sido golpeados por una mano abusiva, o por una tempestad inesperada, que bonito hablarle de un general del ejército, que por años pelió espada con espada con feroces enemigos y que fue entrenado por un líder sin precedentes como Moises aguerrido y forjado a los golpes de la vara y el desierto, que bonito hablarle a alguien que está completamente solo, que ha sido rechazado, de esforzarse y ser valiente como Josué, un líder de un ejército ya capacitado, un ejército que aun con miedo está dispuesto a peliar… pero recuerda que al que le estás hablando lo han abandonado por completo y posiblemente tenga miedo de seguir, dónde está el amor?, por qué mejor no ponerse del lado del que está muerto de miedo por la soledad y peliar junto a él aunque solo sean dos?, y mostrarle a Dios como un ejército, por que tu mismo, si tu! Ese que da el consejo, está dejándolo todo para dar la mano al solitario y ponerse de frente en su problema, en primera fila del escuadrón y decirle con hechos: Aquí estoy, ya no estás solo!, peliemos juntos!.

Qué bonito predicar a alguien que suelte sus sueños, que entregue lo único que tiene y que Dios “proveerá”(Génesis 12), recordándole a Abraham que así mismo fue confrontado y que tuvo que entregar un hijo, y que fe hay que tener para esto?, por que mejor no le cuentas a ese alguien que está sin trabajo y que ha peliado con las uñas por ese sueño, esa promesa, y quizás no tiene con qué llevar alimento a su men cuántas cosas estás dispuesto a dejar para acompañarlo en la travesía?

Yo solo recuerdo un Jesús que se detuvo a sanar, abrazar, consolar y alimentar a quiénes le necesitaban, un Jesús que enseñó a perdonar, dando su vida por otros, no enseño con las historias de otros sino con su propia historia, dejándolo todo para llevar un mensaje de esperanza al que la perdió…un Jesús que vió una mujer pecadora que se tiró a sus pies para ungirlos con un aceite muy fino y costoso y no la ignoró ni menospreció, sino por el contrario la exaltó en medio de enjuiciadores, que se sentían muy familiares con El y las escrituras…

Yo solo recuerdo un Jesús que me enseñó que El hace la obra, pero que necesita de mis manos, de mi voz, de mi abrazo, un Dios que en el episodio de Reyes donde Elías se esconde en la cueva por temor, depresión, persecución y por un miedo genuino, por soledad y tristeza, El mismo tiene que hablarle, ya que NADIE mas extrañó al profeta…y ese mismo Dios no le habló en el fuego que quema, ni el terremoto que asusta y destruye, sino en el apacible silbido, delicado, ese susurro de amor que un Padre o una madre que aman le hablan a su pequeño que asustado corrió debajo de la cama y le dicen con ternura y NO con juicio: Qué haces en esa cueva?, Sal de allí, vamos a continuar juntos. Te amo y no te voy a dejar solo aquí en esta oscuridad.

1Corintios 13:1-4

Si yo hablara lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal resonante, o címbalo retumbante.

Y si tuviera el don de profecía, y entendiera todos los misterios, y tuviera todo el conocimiento, y si tuviera toda la fe, de tal manera que trasladara los montes y no tengo amor, nada soy.

Y si repartiera todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y entregara mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.

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Victoria Arias

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