• Victoria Arias

Carta a una mujer


Un viaje que duró mucho tiempo pero al final es más corto que el aleteo de una mariposa…

Cuando somos niñas nadie nos dice cómo serlo, solamente crecemos con estereotipos y una ternura innata, una dulce danza en nuestro corazón siempre dispuesto a amar, como esas mujeres de las historias de héroes.

Nos visten para ser vistas con admiración pero si nos miran mucho, nos esconden tras el letrero de prohibido, por eso nos volvemos presas fáciles de aquel que seduce con sonrisa y dientes afilados llenándonos de halagos y mientras entramos en su calabozo nadie mira, todos están ausentes.

Las niñas de Dios, las niñas de sus ojos, esas mujeres que debemos continuar siendo niñas y puras por siempre para no ser juzgadas de adulteras, como la mujer traída a Jesús, sin embargo hemos sido entregadas al mejor postor desde pequeñas y tratadas como vestidos que usados una y otra vez se van rasgando sin poder poner remiendo pues la seda no se vuelve a componer.

Los pensamientos deben ser secretos, las fuerzas que salen de adentro y podrían destruir templos deben ser aguantadas tras un velo de fragilidad pero que a la hora de estar quebradas y heridas nadie ve pues es invisible.

Ese torbellino que se debate, esa complicidad y esa entrega a la que estamos dispuestas incluso a morir si fuese necesario, por defender el amor, por defender lo indefendible, por luchar y avanzar kilómetros pero siendo aplastadas de a poco a cada centímetro que avanzamos.

Las mas valientes están enterradas, suenan solo en los libros de historia y la biblia y las que aún sobreviven están ocultas tras matrimonios obligados, o soledades de abandono sacando a adelante hijos que también podrían ser destruidos a expensas de las fauces del lobo y niñas que serán vendidas sin consentimiento por una torre de influencias sociales y culturales, vendidas una y otra vez, y llorando en silencio para que las lágrimas no aminoren el precio.

Emprendedoras soñando el mismo sueño, pero devorándose unas a otras por la corona, unas aparentando maridos hasta asfixiarlos en reclamos buscando en ellos un Dios que no quieren conocer, y otras callando delante de ellos para parecer virtuosas, dejando a un lado el sueño de su libertad pero viviendo el sueño de su femineidad, sujetas voluntariamente o quizás otras amarradas en contra de su voluntad. El sueño, ya se emprendió donde sea que estés amada, ahora es cuestión de vivirlo y aprender a llorar pasito cuando duela y clamar duro cuando sientas que empiezas a despertar.

Las mujercitas cocinando o jugando a la oficina todas sufren los mismos cólicos, y la depresión sin razón dónde todos preguntan si está loca, pero en la cocina o en oficina sigue doliendo igual, con hijos y sin hijos nunca están completas, parece que a ella es la que la falta la costilla, buscando la manzana solo para tener con quién conversar, alguien en medio de su soledad le preguntó cómo estás, y por qué no comer y por qué, así cayó la pequeña, seducida por la atención de alguien pues su marido estaba lejos ocupado poniendo nombre a la creación o en asuntos más importantes, y aun sin hijos y todavía bella y joven pero aún así se quedó solita buscando conversación.

Dónde están los maridos que hablan?, dónde están los hombres que abrazan?, para qué seguir viéndolos en las películas o en las historias, si cuando ves a tu lado no está más que tu almohada o alguno o todos tus hijos dependiendo de cuántas camas te regaló la vida, dónde están los padres de esos hijos, y de los que no han nacido, dónde están?, acaso no deberían estar buscando desesperados la niña de Dios, la hija del que todo lo hace perfecto?, del que todo lo hizo bueno en gran manera? acaso no es perfecta ya con todos sus defectos si acaso el que esté libre de pecado no debe tirar su piedra primero?.

Por qué las tardes están tan solas y los días difíciles no hay quién abrace tu frágil humanidad, acaso no necesitó de un hombre para ser creada?, por qué tantas costillas sin su costado?, acaso si pudiera ver un cuadro de esto no se verían más que millones de costillas caminando solas como huesos secos y a quién sostendrán a quién ayudarán si caminan solas?

Pero y si en la Biblia se mencionan tan pocas casi contadas, dónde quedaron las que estaban aisladas en cuarentena por causa de lo único que las hacía perfectas?, de qué hablaban mientras estaban recluidas de su propia voz? Sólo por poseer lo único que les daba el poder de concebir y dar a la luz más y más hombres para que cuidaran de ellas y hablaran de sus dolores.

Sólo Jesús las volteó a mirar, sólo El las abrazó sin temor a ser juzgado parar perdonarlas por huir de un golpeador, las entendió por tener sed, más bien en medio incluso de un pozo les dio agua, de esa que nunca se acaba de esa que esperamos en medio del desierto. Sólo El se acordó que estaba dormida mientras otras la creían muerta, sólo El se dejó tocar los pies y honró las lágrimas de la dolida pues les dio más valor que un año de salario que un hombre sin mujer quiso ignorar, Sólo Jesús, las llamó desde su tumba sólo para mostrarles que no estaba allí y sólo a ellas les dio el mensaje de ir contar que lo habían visto en todo su esplendor, Sólo EL permitió que incluso una pusiera su mano sucia en su vestidura nueva de resurrección, y la corrigió con amor, Sólo Jesús pudo sentir el dolor de una y cómo podía sanarla de una enfermedad que sólo ella podría explicar y por tan solo tocarlo y acercarse El detuvo toda una multitud en un día de milagros para honrar su fe, Sólo Jesús aún estando colgado de un madero varón de dolores indecibles se acordó de una viuda, de una mujer sola y la dio por redimida para que otro en su ausencia la cuidara como solo El lo haría en su condición de hijo que honra a su madre porque conoce su fragilidad.

Sólo Jesús se deleita en unas lágrimas y un corazón quebrantado en vez de un perfume caro, sólo un Jesús se preocupa por una cocinera anfitriona para que no se canse sino que descanse a sus pies y sea acariciada por su mensaje, Sólo Jesús es capaz de llegar tarde aún después de muerta una causa, aun después de la pérdida, aún después del dolor y se encarga de limpiarlo todo y devolverle a ella lo que perdió, aun si eso implica resucitar lo que ya murió, Sólo Jesús hace saltar el vientre de una

madre con su presencia, Sólo El cuida y guarda con tanta devoción a su madre soltera y viuda, y aunque no sea su hora todavía, hace milagros con tal de no avergonzarla o decepcionar la confianza de una madre que cree en El Señor.

Así es mi niña…sólo Jesús.

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