• Victoria Arias

Lámparas en el techo!


A quién le gusta andar a oscuras?, es lo más incomodo que hay, necesitamos adivinar o contar con el don y la capacidad de un invidente para moverse libremente a través de otros sentidos. Pero definitivamente que es un poco complicado para quienes estamos acostumbrados a ver claramente.

Resulta que a los 40 años, generalmente no siempre, el ser humano pierde su capacidad de ver 20/20, se llama presvicia:

Definición del diccionario: Anomalía o defecto del ojo que consiste en la imposibilidad de ver con claridad los objetos próximos y que se debe a la rigidez del cristalino."la presbicia, conocida popularmente como “vista cansada”, es más frecuente en personas de edad avanzada"

Las personas que han alcanzado este cambio, pueden llegar a incomodarse tanto que sufren, por múltiples razones, primeramente por la imposibilidad de ver, segundo por que esto es señal de que has cruzado una etapa más de tu vida, tercero porque definitivamente estás cansado...la vida te agarró cansado!

En términos espirituales es más o menos lo mismo lo que sucede cuando vamos caminando tranquilamente y de repente los afanes, las pruebas, los problemas que nunca han faltado se vuelven un poco más complicados, y quizás no por que no lo sean, sino por que ya no deseas batallar con las mismas cosas que antes, el poder detectar los abismos, las tentaciones, incluso reconocer claramente los designios o instrucciones de Dios puede llegar a ser complicados cuando pasamos por ese tiempo de ceguera espiritual, quizás esta ceguera se manifiesta en dos momentos de nuestra vida:

Uno, cuando nuestros ojos aún no has sido abiertos, es decir la luz de Cristo aún no la conocemos, la lámpara a nuestros pies no es la palabra, no hemos nacido de nuevo, y todo lo hacemos según nuestro criterio y buenas intenciones, sin discernimiento sino más bien en nuestras fuerzas, es muy posible que seas uno de esos, que siente que posiblemente "cree" en Dios, pero ese que conoces, ni habla, no te escucha muchas veces y solo te queda agradecerle cuando ves que te salvaste de alguna situación engorrosa, solo dices: Gracias a "dios" y escribo con minúscula porque en realidad ese dios que aparece y desaparece no puede ser el Dios omnipotente, omnipresente, omnisciente del que habla su palabra, ese dios que te acompaña a veces te decepciona y te crees muy bueno para no recibir su favor, o en ocasiones te sientes tan "poco importante" que ese dios está ocupado para tí, y aveces, solo a veces, sientes la necesidad de pedir un poquito del Dios de tu amigo que habla constantemente de El porque piensas que el está un poquito más cerca...

El otro caso de ceguera es la presvicia espiritual, esa que se presenta en una etapa incluso madura de tu relación con Dios, ya Jesús es tu amigo, han pasado las buenas y las malas, te arrodillas no porque toca sino porque El es grande, todo lo pides y los haces en su nombre y hasta es probable que le sirvas, de hecho su palabra te acompaña a muchas partes, pero ocurre un suceso que te sorprende en la mitad del camino...aún caminando en EL...y es allí donde te paralizas, te detienes abrúptamente y sabes que El está allí pero por razones que ni tu comprendes no le puedes ver, sus instrucciones se ven borrosas y aunque abras mucho los ojos...no se ve muy lejos...apenas si se divisa el camino abajo de tus pies...adelante todo..todo..todo está oscuro.

Te preguntas una y otra vez que pasó, y de hecho el no seguir caminando sino más bien aminorar el paso te abre las heridas, las cicatrices más recientes se sensibilizan y te llenas de pavor, te recorres todos los versículos y no siempre te traen la respuestas que tu "quieres", empiezas a sentir nostalgia por ese primer amor, el Jesús romántico de los inicios, ese que te daba regalos sin parar, y donde sentías su presencia hasta cuando te mirabas al espejo...hoy día no te miras solo para no sentirte culpable porque crees que "algo" hiciste mal.. Parece que tu madurez no son más que versículos pero tu corazón duele y hasta sientes miedo de meter la pata y no darte cuenta, algunas veces pides consejo e incluso luchas con tu ego, por que no quieres pasar pena pidiendo flotadores de los que se usan en los inicios, otras veces tu orgullo gana y definitivamente te pasa lo de Elias...te metes a la cueva, pues las amenazas del enemigo son más fuertes que el que habita en tí, tu crees que posiblemente...se ocupó, se enojó o el proceso que El está permitiendo no lo puedes soportar, allí mi amado la noticia es que llegaste a la edad de la presvicia.

Eres tan maduro que ya hueles mal, eres tan maduro que no crees como niño porque ya sabes mucho, eres tan maduro que se te olvidó que Jesús ama los niños y quieres tener solo conversaciones profundas, de contenido bíblico que nadie entiende ...solo tu, y quieres tener conversaciones "teológicas" nada más y nada menos que con Jesús...El Gran YO Soy.

Vas sepultando poco a poco esa intimidad y tus afanes incluso el de servirle, se convierte en una carga y te sientes viejo, oxidado y cansado, pues se te olvida la declaración de Jesús que dijo: Vengan a mi todos los que están cargados y cansados que yo les daré descanso; se te olvida porque piensas que eso solo es para las ovejitas recién encontradas, y no te has dado cuenta que aún durmiendo al lado del arca (como Samuel) no reconoces la voz de tu pastor.

Hoy te invito a tí, que aún tienes un dios chiquito y limitado que no ha podido con tus luchas y hasta puedes estar enojado con El. Y te invito a tí, ese maduro espiritual que está la crisis de los 40´s , a ambos les invito a que saquen la lámpara de debajo de la cama, y la pongan en un lugar alto que ilumine. Y así no te vayas a golpear el dedo chiquito del pie...eso si que duele!

Abre las páginas del que te llamó, para sanarte, para limpiarte, para perdonarte, para procesarte y ahora quiere que le sirvas, pero creyendo como niño, por que de ellos es el reino de los cielos y ser como un de ellos nos garantiza salvación por que si Jesús viene y nos encuentra creyéndole como un niño es 100% garantizado que nos encuentre haciendo SU voluntad y no la nuestra, pues los niños: OBEDECEN.

Saca los lentes para la presvicia: LA BIBLIA, que no es otro que un Dios vivo, real, que ve, oye y entiende tu situación y dice de EL mismo:

Juan 1:4-5

En El estaba la vida, y la vida era luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece y las tinieblas no prevalecieron contra ella.

No hay tiniebla que le gane a la luz de Cristo, amado, sólo desempólvala y sácala de esa religiosidad que te ha cegado, busca ayuda, pide consejo a sabios, pide consuelo al Espíritu Santo y si no lo conoces, háblale a alguien que sientas en lo profundo de tu corazón que lo ama y pídele que te ayude a encender esa llama de nuevo, luego ponla arriba, muy arriba en el techo donde ilumine a otros que estén pasando por este crudo sendero.

Cuéntame cómo te va en esta nueva etapa, este nuevo nivel, en este nuevo tiempo.

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