• Victoria Arias

Más allá de lo que puedo resistir?


Cuando empezamos a crecer, recuerdo bien que nos empiezan a dar o asignar tareas cada vez más complejas, como cuando cumplimos cierta edad y se nos da un juego de llaves para la casa. En esos momentos nos sentimos importantes y especialmente conseguimos seguridad en nosotros mismos pues es como un gran premio, es la oportunidad de demostrar que ya no somos niños…aunque nos veamos como tal… Aún está en mi mente esta gran batalla que tuve cuando era adolescente, me quedé jugando en la calle de manera irresponsable según mi mamá y dejar la casa por largas horas sin revisar bien lo que estaba sucediendo en la cocina, fue un día inolvidable pues no solo a mitad de mi divertido juego fui avergonzada por una mamá que me regañaba sin parar sino que fue ante la vista de muchos de mis amigos, además de encontrar la sorpresa en casa de mucho humo…en ese momento no entendía la trascendencia y repercusiones de mi acto de ligereza, incluso llegué a condenar la actitud “injusta” de mi mamá, sin contar los reproches por tener que limpiar y hacer cosas de más después del desastre… Creo que es el mejor ejemplo para iniciar esta nota, pues después de mucho meditar me di cuenta que todos los que se han acercado a mi e incluso yo en momentos de agobio nos levantamos en reclamos al sentir que las pruebas y responsabilidades que nos han sido permitidas son demasiado para nuestras fuerzas. No te ha pasado?, acaso no has reclamado al Padre celestial, cómo es que permite que tantas cosas pasen a la vez, o quizás te da cosas que ni sabes cómo manejarlas, todo se sale de las manos y el humo negro entonces al igual que mi cocina empieza a asfixiarte. En 1 Corintios 10:13 nos dice la palabra de Dios que EL no permitirá que una prueba vaya más allá de lo que podamos resistir…entonces nos preguntamos cómo es que me siento tan abatido, cansado, frustrado e injustamente adoctrinado…parece confuso pero quiero darte una noticia: DIOS NO SE EQUIVOCA y es fiel a su palabra, lo que sucede es que no vemos las cosas desde su misma perspectiva lo cual nos deja esa sensación de frustración mientras actuemos en nuestras fuerzas pues no nos gusta perder el control y es EL quien tiene el control de todo, así que mejor no trates de quitarle el timón. No intentes sabotear tu propio barco, disfruta del viaje y deja que sea Jesús quien reprenda las aguas turbulentas. Quiero que te pongas en el lugar de mi mamá, quizás ella sabía que yo era capaz, tenía la confianza en mí y creía que ese era el momento adecuado para darme ese voto de confianza, no lo hizo deliberadamente, solo al ver mi caminar fue soltando ella misma sus cargas y delegando. Ella sabía que su decisión era la correcta, sin embargo, yo pensé en mi mente de adolescente que era una recompensa por mi “buen” comportamiento y no que hacia parte de mi crecimiento, son dos cosas distintas. Las pruebas en la vida vienen para diferentes momentos y áreas, hay pruebas de provisión (bendición) y otras de sujeción (desolación). Para explicarte mejor es algo así como que hasta que no estoy listo o preparado no voy a recibir esta prueba, siempre será con el permiso del Padre, no porque El nos tiente, sino porque son necesarias, y es parte de sus temporadas para formar nuestro carácter, entonces allí es donde viene nuestro enemigo satanás y nos tienta, poniendo la duda en nuestra mente, ya sea en la bendición y dándonos sugerencias para hacer mal uso o uso indebido de la provisión recibida o por el contrario en la prueba de sujeción sembrando la duda y haciéndonos querer escapar por el camino fácil, que normalmente conocemos como las excusas, o la auto justificación o la auto conmiseración, mejor dicho el famoso “pobrecito de mí”, es decir, así como yo en mi adolescencia, ante la prueba fui saliendo por la puerta grande y amplia, usando la tan conocida “excusitis” y el culpar a otros, en este caso a mi mamá por darme tal responsabilidad, o a mis amigos por obligarme a salir a jugar o al engañoso tiempo, donde puse de frente mi posición de niña para sentirme abusada en mi condición de “niña”…y en realidad ya no era una niña. Espero me comprendas y puedas en este momento pensar qué prueba estas pasando ahora?, dónde está tu posición hoy día frente al Padre?, cómo estás reaccionando a esa prueba?, aun consideras que eres un infante que debe ser cargado cuando ya deberías estar caminando por si solo?, te excusas a menudo de cada reclamo o corrección que recibes de tus autoridades?, te justificas diciéndote “bueno” cuando solo EL Padre que está en los cielos lo es, buscas culpables o esconderte a menudo porque te sientes acorralado y sin respuestas. Mi consejo es que fijes tu mirada en Cristo, y la razón es sencilla, ya que EL es el único que puede entender tu tribulación y problema pues estando aquí en la tierra tuvo que pasar por muchas circunstancias similares y salió triunfante y nunca hizo caso a la duda que satanás su enemigo quiso sembrar para hacerle tropezar , además solo El puede ver las cosas como las ve EL Padre y entonces así tiene certeza que su voluntad es buena agradable y perfecta y que si esta situación está sucediendo en tu vida es porque ya El Padre en su infinita y perfecta justicia conoce el propósito y sabe que es parte de tu crecimiento, además siendo soberano y dueño de todo solo desea llevarte al siguiente nivel, a formar tu carácter, a lograr de ti un árbol lleno de frutos (Gálatas 5:22) y sería ilógico que por seguir nuestro capricho nos perdamos de la próxima temporada. Y de igual manera cuando la prueba sea de bendición, si hoy cuentas con la gracia y el gozo de una temporada de abundancia o donde tus necesidades están siendo suplidas entonces te invito a hacerlo participe, pon tus ojos en EL , obedece y has como su instrucción lo dice, multiplícate y fructifícate, ya estás listo, tienes los dones, tus manos han recibido las llaves de la casa, cómo la cuidarías?? Todo tiene su tiempo y su hora, por eso, en el mismo pasaje de Corintios, no solo nos asegura que aunque EL mismo permite la prueba, no permitirá que sea más allá de nuestra resistencia y además nos indica que siempre con la prueba nos dará una salida, acaso no es maravilloso?! Te invito a que cuando estés pasando tu prueba, permanezcas con la mirada puesta en Jesús, sujeto a EL, busca la llenura de su espíritu, su dirección en su palabra pues allí hallarás la salida y Jesús lo sabía, pide su paz que sobrepasa todo entendimiento y guarda tu corazón, ten siempre una actitud de agradecimiento para todos los momentos como nos dice el apóstol Pablo en Filipenses 4:12, Todo lo puedo en Cristo que me fortalece! Camina confiado a tu próxima temporada! 1Corintios 10:13 A ustedes no les ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero Dios es fiel y no permitirá que ustedes sean sometidos a una prueba más allá de lo que puedan resistir, sino que junto con la prueba les dará la salida, para que puedan sobrellevarla. Por Victoria Arias

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